30 sept. 2008

Buen viaje

Te fuiste casi sin hacer ruido,
en noche de cielo estrellado,
tu lucero se fue apagando despacito, despacito,
hasta quedar su sitio difuminado en el oscuro,
como si fuese un hueco del mismo color.
Hoy huyó al infinito tú estrella,
tan rápida en la salida, que no diste tiempo a las despedidas.

3 comentarios:

Pilar dijo...

No me había detenido aquí y al leer estos versos se creó en mí un remolino de sensaciones.
Las despedidas duelen, siempre duelen y arrastran consigo mucho más de lo que imaginamos.
Es tristemente hermoso, Balteu

Abrazos
Pilar

Balteu dijo...

Si, es cierto Pilar, todos los adioses definitivos son tristes, muy tristes y dolorosos, al saber que no volverás a esa persona nunca más.
Un bico.

balteu dijo...

Si, es cierto Pilar, todos los adioses definitivos son tristes, muy tristes y dolorosos, al saber que no volverás a ver a esa persona nunca más.
Un bico.

N.B.: Rehago la respuesta al comentario, porque noté la falta de una palabra esencial para su significado.

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