Las expresiones aún descansan sobre la almohada
cuando el cuerpo ya se ha erguido
y tardan en ocupar su espacio.
Las primeras perspectivas se forman en la mente,
afloran los sentimientos conjugándose en el mismo sitio
y la necesidad obliga a traducir todo eso en palabras
conformándose un escrito.
Normalmente el cerebro,
aún teniendo al parido como hijo,
no reconoce como suyo todo lo que allí aparece
y lo recoloca con mimo,
lo acuna y acaricia para que duerma algún tiempo.
Más tarde con las ideas ya claras,
lo recoge y aún dormido le va introduciendo cambios,
para que cuando despierte y se abra al mundo,
diga lo que todos saben pero no pueden ver.
2 comentarios:
¡Home!
Queridiño, te ha salido redondo y no sabes cómo, hasta que punto, me alegro de tus letras recuperadas.
Precioso poema que nos cuenta como se pare un poema, con mimo, poco a poco, incluso a veces con un poco de dolor. Pero, enseñando siempre.
¡Precioso!
Biquiños
Muchas gracias por tu comentario paisana, lo espero siempre que publico aquí mis versos y no me decepcionas nunca. Es un placer leer tus letras.
Bicos
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