25 mar. 2013

Miguel Ángel Cabezas González





Su cuerpo es como el de cualquier hombre,
ni muy alto, ni muy corto, ni es gordo, ni esbelto,
pero su alma, ah!       Su alma no es perecedera,
es grande, voluminosa y etérea, sí, etérea porque vuela,
y como vuela! hasta el mismo firmamento,
apoyándose en las estrellas.

Desde ahí nos muestra el mundo,
con todas sus bellezas,
siempre el lado luminoso pues es el sol quien guía su día.

Su sol se llama Fidela, siempre fiel como su nombre indica,
su musa,  su dulce relajo, su compañera, su esposa
y él, que fervientemente le ama, se inspira en ella
y nos enriquece con su poesía, fácil, humilde y bella.

Es Miguel escribidor de pluma ligera y selecta,
licenciado en ese arte por el mundo, su escuela,
curtido en libros, talleres y charlas sobre poemas,
él es mi compañero, un amigo, un poeta.

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