30 sept. 2008

Como un perro

Soy como un perro sin dueño,
abandonado a su suerte
en las zarzas de un camino,
que no tiene ni principio ni fin,
sin amo que acaricie mi lomo,
y rechazando una mano,
por miedo a que detrás de ella
haya un palo que me mida las costillas
o me caliente el hocico.
Un perro totalmente hambriento,
porque sólo encuentro espinas
y estas, casi no quedan
del tiempo que llevo chupándolas,
alguna está clavada dentro de mi cuerpo,
mas ya, ni la siento de lo integrada que está en el.
Por no tener, ni pulgas tengo,
pues también me abandonaron,
al no haber nada que comer.
No hay bicho que se asome,
a donde me lleguen las patas,
tanto es el temor que me tienen,
o el asco que les doy.

6 comentarios:

fonsilleda dijo...

Qué triste. La vida es así a veces, como también es así con los perros, lo has descrito pero que muy bien.

Balteu dijo...

Sí, compañera, la vida es así de cruda muchas veces.
Gracias por tu comentario.
Un bico.

Dante dijo...

Apaaa. Pero no debe ser todo tan negro, compañero. La vida es asi a veces, pero siempre hay un gris que atempere los negros. Puede que no la veamos a veces, pero siempre hay una luz. Sentidas letras. Un gustazo leerlas. Un abrazo.

Balteu dijo...

Sí, amigo Dante, pero no es fácil ver el gris si estás sumido en la oscuridad y tú bien lo sabes, no siempre hay una mano amiga que aclare la negrura y haga que se vea ese gris.
Gracias por hacerme el honor de visitarme.
Un abrazo.

Pilar dijo...

A veces, en esa oscuridad que parece mordernos con la furia del tiempo, logramos abrir los ojos algo más y descubrimos una pequeña luz que nos invita a buscar nuevos caminos.

Un abrazo para ti
Pilar

Balteu dijo...

Desconozco ese dato que dices Pilar, quizá eso sería antes de llegar a este estado, en estas condiciones es difícil ver esa luz y si se ve es que has cruzado al otro barrio.
Gracias por dejar tu huella aquí.
Un fuerte abrazo y un bico.

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