14 mar. 2009

Puedo volar



Creí poder volar un día, mi afán volqué
para intentarlo, arrimé ilusión, porfía,
ya puestos, forzando con el alma mía
me puse alas y al viento provoqué.

Alegre, iluso, a la altura me impulsé,
qué belleza! fascinar bien se podía,
recrearse en el paisaje todo aquel día,
aventura como aquella no pensé.

Ensimismado, estaba disfrutando,
sin fijarme quien volaba sobre mí,
gaviotas picadas venían bajando,

todas juntas me chillaron tanto así,
perdiendo el equilibrio y cayendo,
en picado quebrantado me abatí.

4 comentarios:

fonsilleda dijo...

¡Claro que puedes volar!, hay un pequeño lugar en el que todos debemos poder volar, ese lugar que nada ni nadie nos puede robar. Es un rincón entre el cerebro, la imaginación y el corazón. Ahí, volamos y pergeñamos nuestras propias historias y las de nuestros personajes o nuestros poemas.
Ese es tu lugar, en el que, si caes abatido, al momento siguiente debes volar de nuevo.
Bonito poema, queridiño.
Bicos.

Balteu dijo...

Gracias paisana, eres un sol, siempre estás ahí atenta y te lees todo, luego me pones unos comentarios estupendos, muy estimulantes, es una alegría inmensa verlos por mis letras.

Un racimo de bicos con mi afecto, para ti.

Dante dijo...

No importa caer cien veces, compañero. Siempre se puede volar. Con cada caída, se toma un nuevo impulso, y de esos impulsos se vive y se alimenta uno también. Llegará el momento en que las caídas ya no existan, o podamos manejarlas sin que lastimen. Buenas letras. Sentidas. Bien creadas desde ese ribcón que tan bien señala y describe Ana. Un gustazo leerte. Dejo un abrazo.

Balteu dijo...

Sí, es cierto Dante, tenéis razón tú y Ana, desde ese rincón se puede volar y menos mal, porque así la vista es otra y en esas alturas, todo tiene otro aire.
Gracias por pasarte por mis letras y dejar tú huella, siempre es un placer saludar a un amigo y mucho más si viene de visita y trae el regalo de sus palabras.

Un abrazo.

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