20 oct. 2010

Llanto de violín

Entre algodones de pena

y el manantial de amargura,

al fondo se dibuja el infinito,

aunque los dedos no llegan

a saborear el horizonte.

Sin embargo qué difícil es llevar la existencia,

cuando ya se dio todo por perdido,

una simple brisa tumba un cuerpo,

dejándolo inerte, sin vida,

tal vez ya no la tenía antes de ese aire.



No se ve fulgor al final del túnel,

quizás no exista ese pasadizo,

lo cambiaron de sitio

o simplemente está bloqueado

por pensamientos absurdos.



Solo un halo de luz brilla en el límite de su esperanza

y se busca ese umbral del gozo,

sin importar los girones del alma,

ni lo maltrecho del cuerpo.

4 comentarios:

fonsilleda dijo...

Primero, lo primero: precioso.
Luego comentar lo desesperanzado del poema, que llega y atrapa con su realidad infinita.
"una simple brisa..." pero quizá, como dices, ya tuviera "el aire".
No existe ese pasadizo, la luz hay que encontrarla día a día, pasito a pasito, aunque a veces resulta imposible.
Me ha encantado su sinceridad y realismo.
Bicos

Balteu dijo...

Me alegra mucho que te parezca precioso Ana, en cuanto a su sinceridad y realismo, no sé si es suficiente pero lo he plasmado tal cual lo sentía en ese momento.
Muchas gracias por ser mi fiel lectora y comentarme siempre.

Un acio de bicos pra ti.

Manel Aljama dijo...

¡Parece que te había abandonado! Pues es un placer comprobar la nueva estética y sobriedad del blog.

Coincido con fonsilleda en que la luz hay que encontrarla aunque parezca imposible. Quizá tenga que ver mucho con el paso del tiempo. Cuando se es niño se perciben detalles que de mayor ya no.

Me ha gustado.

Manel

Balteu dijo...

No me di por abandonado mi admirado compañero, simplemente como no somos dueños de nuestro tiempo, cuando podemos, pasamos y leemos, no? eso hago yo.
La luz que dice ella, es claro que hay que encontrarla, la que digo yo, es la que debiera aparecer al final del túnel de nuestros apuros, de nuestras dudas, de ese mal momento que a pesar de ser malo esperas que cambie, a veces aparece esa luz y cambia todo.
Muchas gracias por pasarte por aquí y obsequiarme con tus palabras.


Un abrazo, compañero.

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