11 jun. 2015

Oh sol!

Tibio sol de la mañana que iluminas
el inicio de mi día de laboro,
que te muestras sin el mínimo decoro,
y que mi capricho por dormirme arruinas.

Envuélveme con tu luz bien rebozado,
que me sienta con calor cual gelatina,
que me tenga que doblar en una esquina,
para huir tímidamente carbonizado.

No calientes las flores en demasía,
para que su color alegre los prados,
los humanos sintamos la algarabía

del color, luz y calor en nuestros pagos
llenándolos de aromas en una orgía
que como siempre nos deja anonadados.

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