29 abr. 2015

El adiós

  Tal vez soy demasiado romántico  
pero la quería tanto!
pregunté a las flores y la margarita dijo no,
que sacrificaba sus pétalos pero ella no me quería,
las rosas se volvían cuando las miraba
y les caían gotas, quizás del rocío,
miré al cielo y al punto se llenó de nubarrones,
el mar, si lo vieras! encrespaba sus olas,
no sabía a dónde mirar, ni dónde meterme,
oí una suave música y entré en un templo.
Cuando salí todo estaba en calma,
de los árboles llegaban trinos,
entonces supe que se había ido,
y no me dolió nada,
de mis ojos no salió ni una lágrima,
ni mi boca musitó palabra,
era el adiós definitivo.

3 comentarios:

fonsilleda dijo...

¡Menos mal que he pasado!.
Tengo que llamarte, soy un desastre lo sé, pero no olvido. Nada olvido.
Me ha encantado el poema, con esos desaires de margaritas y rosas, con ese templo sanador.
De verdad, me ha gustado mucho.
Todo mi recuerdo queda aquí en palabras escritas. Bicos.

fonsilleda dijo...

¡Menos mal que he pasado!.
Tengo que llamarte, soy un desastre lo sé, pero no olvido. Nada olvido.
Me ha encantado el poema, con esos desaires de margaritas y rosas, con ese templo sanador.
De verdad, me ha gustado mucho.
Todo mi recuerdo queda aquí en palabras escritas. Bicos.

Eusebio Freire dijo...

Hola Ana, me alegra encontrarte por mis letras, siempre es motivo de alegría recibir la visita de una persona amiga.
Me encanta que te gustara, bicos.

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