12 sept. 2015

Fina lluvia



Qué puede tranquilizarme más que tú.
Me relajas de tal forma que con una sonrisa
puedo enfrentar mis problemas,
llegas tan silenciosa que no te escucho
y sin embargo te dejas notar enseguida,
asumo tu presencia dejando que me invadas,
que me llenes,
a sabiendas de que debo alejarme de ti
y tan solo cuando resbalas sobre mi,
cuando empapas mis ropas,
te dejo para eliminar tus restos del cuerpo.
Porque tú, fina lluvia que fecundas las tierras,
que mojas sin causarme daño alguno,
eres parte del lienzo que muestra mi tierra,
eres el frescor de mi rostro que evita las lágrimas,
eres el agua que acaricia,
la que invita a lavar las estatuas,
capaz de llamar al sol, como pidiendo perdón,
por llevar la calma a los humanos.

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