25 jul. 2016

Brevedad

No era nadie y dibujabas
colorines en las retinas de mis ojos.
Contigo aprendí a crecer
sin descuidar el suelo que pisaba,
mi historia se fue llenando
de alegrías y nostalgias,
las primeras con tus auspicios,
las segundas con mis tardanzas
y es que no llego a punto
de enfrentar mi vida calma.

Al poco llegué al hueco
que tapaba tu otra vida
y se abrió un mundo nuevo
de cariños, de caricias,
juntos en el vano negro,
ocultos a otras miradas,
hicimos planos en agua,
sentando cimientos
sobre arenas movedizas
y se tragó la tierra
lo que el agua diluía.

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