30 sept. 2008

A un amor que se va

Cómo puedo yo decirte
que el tiempo no lo es todo
que el amor busca acomodo
para el corazón llenarte?

¡Qué no se sueñan mis besos!
si no que los has de sentir
no en la boca, que es gemir
¡en los mismísimos huesos!

Qué no hay corazón liberado
que en otros lares no sueñe
por pensar que de él se adueñe
el que siempre lo ha amado.

Que mis manos se rebelan
pues mantienen la frescura
que sin pausa y con premura
acariciar tu cuerpo anhelan.

Qué se ha perdido la pasión?
tan solo he bajado el brío
por no darte escalofrío
o tal vez un resbalón.

Qué en otro piensas me dices?
qué te mueres en su cama?
¡ya hay que tener buena gana!
y echarle un par de narices.

Si condena cruel te parece
calla traidora, arde y vete
que te juzgue quien compete
mientras mi amor languidece.

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