6 ene. 2013

En un día despejado




Amanecí pensando en ti y las nieblas matinales
 
despejaron los ecos de tu imagen,

ahora te observo desnuda, sin el ropaje de tu pasado,

sin los complementos familiares,

que habitualmente te adornan

y no veo mancha en tu piel, ni cicatrices,

no hay lunares, ni siquiera tatuajes

que digan las etapas por las que has ido pasando.


Encontré un pelo blanco en el suelo,

a alguien le ha debido caer, pero sé que no es tuyo,

tu cabello es joven, dinámico y fuerte como tú,

se mueve al ritmo que danzas, no más,

por eso sé que este no es tuyo,

el tuyo lo tienes perfectamente controlado.


Ahora ya con el cielo limpio de nubes,

puedo verte brillante como siempre,

con esa sonrisa positiva que convierte todo

en dulce alegría contagiosa, iluminando el día.

Me alegra, me reconforta saberte disfrutando

y haciendo disfrutar a los demás de esa dicha.

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