15 ene. 2013

Fruta del tiempo



Patética espera que adolece
de la quietud tranquila complaciente,
que hace estallar en confusos pensamientos,
la mente de un activo y doliente intransigente.

Sometido a calmantes, tilas y balsámicos ungüentos,
el orate, laso ahora y casi soñoliento,
contempla con los ojos entreabiertos,
los vaivenes de su escueta economía,
alejado por su bien del ruido mundano.

Es humilde y modesto su futuro en ciernes,
de dudoso y cuestionable arreglo, su vivencia,
es impredecible el transcurrir de su tiempo,
teniendo en cuenta que con este, le haya
menguado todo,
hasta límites insospechados,
su apariencia.

Acaricia con ternura la pluma que de recuerdo,
le ha dejado su última compañía,
el canario que ha escogido mejor morir libre,
que vivir en el reducto de un dudoso cuerdo.

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