11 jun. 2015

Mientras ya se va el día



Siempre te haces de rogar y
esperas que yo te llame para decirme

esa frase que tienes preparada,

“ahora mismito te iba a llamar yo”

bien, pues hoy no te llamo, a ver qué pasa.

Me distraigo con el ordenador,

hurgando en el cosmos cibernético

y me quedo con los magníficos paisajes

que mis ventanas me brindan:

La puesta de sol se ve a través del estor,

como un farolito chino en la lejanía,

los majestuosos eucaliptos me miran

desde su altura sin mover ni una hoja,

los pájaros que a esta hora ya no trinan,

pasan veloces buscando su dormitorio y

los felinos amigos desfilan hacia el suyo.

Voy a encender las luces para que al menos,

los ojos del cuerpo puedan ver algo e iluminen al cerebro.

Ya no hay duda, algo hicimos mal,

para que tengamos que andar mendigando

un poco de cariño o tan solo un pequeño recuerdo,

aunque tal vez sea mejor pasar desapercibido.

Sí, soy feliz pensando que no ocupo espacio

en la memoria de nadie y no molesto.

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